NUESTRA METODOLOGÍA

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La Escuela Infantil Pequeña Alameda brinda un espacio respetuoso con las necesidades individuales de cada niño y su desarrollo, donde la diversión, el juego y la motivación interna son los motores de su aprendizaje.

Nos centramos en fomentar la curiosidad del niño para que a través del juego y la experimentación sea capaz de adquirir aprendizajes con autonomía y a su propio ritmo.

Nuestro objetivo principal es que los niños crezcan y se desarrollen siendo felices, y para conseguirlo nos basamos en:

Ambientes preparados:

Sabemos que los niños cuentan con un cerebro distinto al adulto, una mente absorbente que los transforma, literalmente, en función de las experiencias que el entorno les proporciona. Es, por tanto, una etapa en que la percepción sensorial cobra especial protagonismo y la exploración resulta un medio absolutamente necesario e imprescindible para el buen desarrollo.

Cada niño tiene su potencial que desarrollará si se le da un ambiente apropiado y si se respeta su personalidad propia y su propio ritmo de aprendizaje, de ahí viene la importancia del ambiente preparado minuciosamente para que el niño mediante experiencias repetidas tantas veces como desee, sea el autor de su propio desarrollo. Por ello, es importante que el niño tenga la libertad de movimiento y la libre elección de escoger las actividades que le permiten desarrollar autonomía y responsabilidad.

Este ambiente será un lugar amplio, ordenado, estético, funcional, simple, “real”, donde cada elemento tiene su razón de ser en el desarrollo del niño. El ambiente es proporcionado a la medida de los niños, con estanterías bajas, mesas y sillas donde se sientan los niños individualmente o en grupos. El aula está subdividida en áreas temáticas donde se exponen los materiales permitiendo una gran libertad de
movimiento. Cada niño utiliza el material que elige tomándolo de la estantería y devolviéndolo a su lugar para que pueda ser usado por otros.

El ambiente promueve la independencia del niño en la exploración y el proceso de aprendizaje. La libertad y la autodisciplina hacen posible que cada niño encuentre actividades que dan respuesta a sus necesidades evolutivas.

Rincones de aprendizaje:

Este tipo de metodología fue estudiada por varios psicólogos y educadores del siglo XX como John Dewey o la propia María Montessori, entre otros muchos. Con sus estudios fueron moldeando lo que es hoy la teoría del aprendizaje por rincones, que tiene como componentes principales la autonomía, la creatividad, el juego y experimentación, la motivación, trabajo en grupo e individual, atención y constructivismo.
Los rincones son espacios delimitados en la clase donde el niño, ya sea de forma individual o en grupo, va a realizar diferentes actividades de aprendizaje.

El objetivo de este método es que los niños desarrollen sus facetas intelectuales, de socialización y afectivas. También, que no tengan miedo al error y que entiendan que de ellos también aprendemos y que cada niño aprende a una velocidad distinta. Que manejen la creatividad a la hora de enfrentarse a un problema y que sean capaces de hacer las cosas por sí mismos.

Una de las ventajas que posee esta metodología es que promueve el trabajo estimulante, flexible y personalizado. Destaca la importancia del juego como instrumento de aprendizaje, dado que ofrece múltiples posibilidades. El profesor en todo momento tiene que estar atento para modificar poco a poco el tipo de intervención que tiene que realizar. Esto dependerá de las necesidades de los alumnos o los diferentes conflictos que vayan presentando a medida que se desarrollan las actividades planificadas.

Pedagogías alternativas:

Nuestra metodología está inspirada en diferentes pedagogías alternativas, acercándonos tanto a las pedagogías Montessori y Waldorf como al enfoque Reggio Emilia, pasando por la pedagogía Pickler.

Aquí el niño es el protagonista de su propio aprendizaje. Trabajamos a través de temáticas que van surgiendo desde los propios intereses de los niños. En la pedagogía Reggio Emilia se valora mucho la creatividad y el arte; así, con cada actividad que se realiza, se parte de la libre expresión del niño.

El espacio y los materiales tienen su propio protagonismo, son elementos pensados en la escuela (pedagogías Montessori, Waldorf…). Disponemos, para los niños un espacio seguro, atractivo, con los materiales a su alcance, que les brinda la posibilidad de explorar, de conocer e investigar, ya que el niño tiene la necesidad de conocer el mundo que le rodea y lo hace a través de objetos que pueda tocar, oler y chupar.

Nos acercamos y ponemos en práctica la Pedagogía Pikler, sobretodo en el primer año y medio de vida (basada en la importancia que tienen los cuidados del niño y la libertad de sus movimientos), porque da respuesta a nuestra manera de ver y entender al niño. Gracias a Emmi Pikler y a toda su labor de investigación, hoy sabemos que el desarrollo motor de los niños se produce de una forma espontánea, mediante su actividad autónoma, en función de su maduración orgánica y nerviosa.

Somos muy conscientes de la importancia que tiene el papel que jugamos como adultos en la escuela. La función de los adultos en nuestra escuela es la de acompañar a los niños en todo este proceso, en su proceso. Nos alejamos del papel de “enseñar” y nos adentramos en el papel de “acompañar” y “facilitar”. Acompañamos a través de la palabra, de la mirada, de cómo les cogemos en nuestros brazos, de cómo les recibimos; cuidamos la relación de afectividad con los niños en los momentos de aseo, de descanso, de comida… esos tres momentos fundamentales que inciden directamente en la dignidad del niño. Al mismo tiempo acompañamos al niño en la exploración, investigación y construcción de sus aprendizajes, fomentando siempre la relación familia/escuela para garantizar la coherencia en su desarrollo.

Iniciación al inglés.

Tener contacto diario con una segunda lengua desde edades tempranas tiene claros beneficios para el posterior desarrollo de ese idioma. Ese contacto hace que los pequeños puedan interiorizar esa lengua con el fin de conseguir que la comprendan con mayor naturalidad y que la puedan recordar de una manera más sencilla. Además, cabe destacar que el proceso a seguir a la hora de introducir un segundo idioma debe ser el mismo que el de la lengua materna, es decir, debe ser un método de aprendizaje natural.

El método de aprendizaje natural, se enmarca dentro de un enfoque comunicativo y multisensorial, en el que no interviene explícitamente el estudio, sino que aprendemos por escuchar la lengua, por estar expuestos a ella.

Y eso es exactamente lo que hacemos con nuestros niños en la escuela, transmitir el inglés a través de juegos, canciones y actividades creando un ambiente que les anime a prestar atención, en el que estén motivados y eso les incite a participar en cada dinámica, y, por supuesto, a divertirse. Esto hará que para los pequeños el aprendizaje del segundo idioma se produzca casi sin darse cuenta.