La importancia de los cuidados

La importancia de los cuidados

El Sueño

El sueño y el descanso son vitales en el desarrollo y maduración de los bebés, de ahí que respetemos los ritmos de sueño en función de las necesidades de los niños y se cuide con esmero el ambiente que propicie el descanso.

En la etapa de bebés y también los niños más pequeños de 1 a 2 años, necesitan la siesta de mañana y después la siesta de tarde (tras la comida). El resto de niños de la escuela echan solo la siesta de la tarde.

Se crea un ambiente tranquilo en el aula, minimizando la luz y también el ruido y con música relajante se propicia el momento del sueño. Los niños duermen en sus cunitas (si son bebés) o en las camitas de siesta en las etapas de 1-2 y 2-3.

El tiempo de siesta lo marca la edad del niño y también su propia necesidad. Hay niños que duermen mucho y que necesitan un descanso largo y hay otros niños que con un descanso cortito les es suficiente. Si ocurre esto último, no pasa nada, los niños aprenden también a relajarse y estar tranquilos en su camita respetando el descanso de sus compañeros.

El Aseo

El aseo, como el descanso y la alimentación, repercute en la seguridad afectiva que todo niño necesita y debe procurarle sensación de bienestar a la vez que cubrir sus necesidades. El momento del aseo, sea cual sea la edad del niño, es un momento ideal para construir la relación niño-adulto. El adulto y el niño están cara a cara, cuidamos la mirada, el tono de voz, las palabras… les transmitimos seguridad y favorecemos la autonomía, hacemos que se sienta protagonista de este momento. El aseo en los pequeños se va a hacer siempre que el niño lo necesite.

El control de esfínteres es un proceso madurativo complejo y personal, que cada niño conquistará cuando esté preparado neurológica, psicológica y emocionalmente.

Se lleva a cabo como un trabajo en equipo entre la familia y la escuela. Tanto en casa como en el cole, estamos atentos a las señales que cada niño nos manda indicándonos que ya está preparado. Los adultos le acompañamos en este proceso, transmitiéndole seguridad y confianza, lo vivimos con naturalidad, sin enfados ni regañinas, cuando un niño está preparado para el control de esfínteres, éste se desarrolla de una forma natural y rápida en el tiempo; hacerlo antes de tiempo solo nos lleva a la frustración…

En todo el proceso de higiene (lavado de manos, cambio de pañal, control de esfínteres…) dejamos que el niño descubra su propio cuerpo y poco a poco vaya ganando autonomía.

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